Peugeot 205 GTI, el mejor compacto deportivo de los 80

Fue el primer ‘hot hatch’ de la historia de Peugeot, y sintetizó la capacidad creativa de la marca francesa

En los años 80 del siglo pasado se fabricaron pocos coches tan perfectas como el Peugeot 205 GTI.

Nacido en 1983 para hacer frente al Renault 5, los ingenieros de Peugeot vieron pronto las capacidades dinámicas y prestacionales del chasis del 205, y decidieron crear el primer compacto deportivo de la marca, hasta entonces centrada en la producción de berlinas de calidad.

El 205 GTI era la respota los Golf GTI y R5 Turbo / Peugeot

Peugeot preparó la versión 205 GTI 1984, y enseguida fue ganó el favor del gran público, que vio en el pequeño león galo el rival perfecto del Golf GTI.

Y es que el 205 GTI disponía de un motor de 1,6 litros de cilindrada y 105 CV de potencia (después elevados hasta 115 CV) gestionados por un cambio manual de cinco velocidades, capaz de acelerar de 0 a 100 en 8,6 segundos, tener una velocidad punta de 187 km / h y mantener consumos de ocho y nueve litros a los cien kilómetros, unas prestaciones espectaculares hace treinta y cinco años que todavía son aceptables para coches modernos.

Dos años después el 205 GTI recibió una actualización con un nuevo motor gasolina 1,9 que llegaba a los 130 CV.

Vista posterior 205 GTI / Peugeot

Además de ser un coche potente, el 205 GTI hacía gala de un comportamiento dinámico espectacular, con una precisión y una maniobrabilidad nunca vistos hasta entonces en su segmento gracias a los poco más de 850 kilos de peso .

Su dirección, su capacidad de frenado y su estética convirtieron el 205 GTI en un auténtico icono, que fue elegido por la prestigiosa revista británica ‘Autosport International‘ como el mejor ‘hot hatch‘ de todos los tiempos.

 El 205 en el Dakar del ant 1988 / Peugeot

Su éxito comercial fue aplastante, y durante los diez años de vida comercial del vehículo se vendieron unas 300.000 unidades del compacto deportivo.

Además, la versión de rally, llamada 205 T16, que compitió en el legendario Grupo B, y los éxitos en el París-Dakar de los 80 convirtieron el pequeño francés en un auténtico ‘enfant terrible‘ de la historia del motor, y en un clásico que aún hoy enamora.

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